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Cómo hablarle a un niño acerca de la salud mental

Prepare el ambiente

Una conversación con los niños y con los adolescentes, debe llevarse a cabo en un sitio donde ellos se sientan seguros y cómodos. Trate de evitar distracciones externas como el teléfono u otro aparato electrónico. El hacer que sea más una conversación que una clase, hará más posible que su hijo comparta con usted sus pensamientos y sentimientos.

Escoja sus palabras prudentemente

A muchos de nosotros se nos ha dicho que el cuerpo y la mente están separados uno del otro; ¡Nada más lejos de la verdad! Se ha comprobado que las personas con enfermedades crónicas están en un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental como ansiedad y depresión. La salud mental deficiente es un riesgo para padecer enfermedades crónicas. Por consiguiente, es importante recordarles a los niños y recordarnos a nosotros mismos, que la salud mental y física no van separadas y que una afecta a la otra.

Cuando hable con su hijo acerca de la salud mental, sea honesto y háblele a un nivel que vaya con la edad y el desarrollo del niño. Sea cuidadoso con el tono en que habla ya que es muy importante que sea realista y natural ya que ayuda a evitar el estigma y reducir el miedo que existe al compartir los sentimientos acerca de la salud mental.

Padres sanos, hijos sanos

Sea un modelo al compartir positivamente sus emociones y los desafíos que usted enfrente. Los niños aprenden de las personas a su alrededor. Si usted se muestra cómodo y tiene una actitud abierta acerca de hablar de cómo se siente, ellos también se mostrarán más cómodos al compartir sus emociones.

Es importante también que los padres cuiden de su propia salud mental. La vida como padres hoy puede ser difícil ya que las situaciones estresantes pueden venir a veces de todas direcciones. Al estar conscientes de su propia salud mental y practicar estrategias sanas de afrontamiento, como hablar con amigos y familiares a quienes usted les tiene confianza, el cuidar de su salud física, y tomar tiempo para practicar actividades que a usted le gustan (entre otras), no solo podrá usted ayudar a su hijo con sus problemas de salud mental, sino que va a ser un ejemplo para él y a cómo resistir en los tiempos difíciles.

Muestre su apoyo

Aunque las fuentes de estrés del niño le parezcan insignificantes al adulto, de todas formas, son reales. Cuando el niño se separa de los padres para ir al preescolar, esto le puede causar ansiedad. Cuando los niños entran en la edad escolar, la carga académica y las presiones sociales, pueden causarles estrés. Los niños no podrán relajarse si deben cumplir con demasiadas actividades. Aún imágenes perturbadoras o conversaciones acerca del mundo que los rodea, pueden causarles estrés.

Mientras hable con su hijo acerca de su salud mental, asegúrese de validar y normalizar lo que este siente. Cuando los niños sienten que se les ignora o que sus problemas «no son para tanto», es menos probable que revelen sus sentimientos a otras personas. Además, trate de evitar el deseo de «solucionarle el problema» a su hijo. El ofrecer consejo muy pronto causa que se detenga la conversación, sobre todo cuando los niños solo quieren que alguien los escuche.

Continúe con la conversación

Recuerde que hablar acerca de la salud mental no es una conversación de una sola vez. Asegúrese de conversar con su hijo de manera habitual, aun cuando parezca que «no hay ningún problema». Trate de hacerle preguntas abiertas. Estas ayudan a iniciar una conversación y que esta sea más natural. Dele a su hijo la oportunidad de hacer preguntas, y preste atención a cómo reacciona a lo que usted le dice o a las preguntas que usted le hace. Entre más forme parte de sus conversaciones habituales el tema de la salud mental, será más probable que su hijo se sienta a gusto al hablar con usted acerca de sus sentimientos y de sus experiencias.

Recuerde: no es necesario que sepa todas las respuestas ni que sea un experto en la materia para hablar con su hijo acerca de la salud mental. Asegúrese de estar atento a las señales y a los síntomas que le indiquen que su hijo necesita más apoyo.